La creatividad en grupo puede ser un gran impulso para las ideas nuevas y la diversidad, siempre y cuando se dé el clima adecuado y la heterogeneidad no se convierta en un problema. Desde hace unos meses se ha venido desarrollando en España un fenómeno de concienciación social que sabe mucho de esto: el llamado
movimiento 15-M. Al margen de ideologías y de si se está de acuerdo o no con el movimiento, no es necesario apoyarlo para darse cuenta de que una de sus bases es precisamente la creatividad colectiva, puesto que todo el movimiento se organiza desde el principio en asambleas.
Como el movimiento aglutina a demasiadas personas en todo el territorio nacional, se han organizado todo tipo de asambleas: asambleas de barrios, asambleas coordinadoras de asambleas, asambleas de unos colectivos concretos (parados, jubilados, estudiantes...), pero siempre abiertas a que cualquier persona pudiera participar, expresándose o dando propuestas, lo que ha dado lugar a una acumulación inmensa de ideas de toda clase de personas de cualquier parte de España.
Fotografía tomada por Foto Pamp (Flickr)
La participación es tan multitudinaria en este sistema que el 15-M ha experimentado ya todos los beneficios y los aspectos negativos de la creatividad colectiva. Como
aspectos negativos:
-Retraso en el proceso de toma de decisiones. En este movimiento, siempre que resulta posible, se busca el consenso y se respetan los bloqueos, lo que dificulta muchísimo encontrar una idea que guste absolutamente a todo el mundo o que, al menos, no reciba rechazos.
- Inhibición de muchas personas con muchas y muy buenas ideas que, sin embargo, no se atreven a expresarlas en público.
- Aparición de líderes naturales. Aunque el movimiento rechaza desde el principio cualquier clase de estructura piramidal (de ahí la importancia de las asambleas abiertas a todo el mundo y los consensos), siempre hay personas que tienen una creatividad más fluida y más facilidad para expresarla que otras, y se corre el riesgo de que estas personas tan imaginativas y carismáticas terminen ejerciendo un auténtico liderazgo sobre las demás, condicionando sus ideas.
-La amplia variedad de ideas incluye muchas que son opuestas entre sí, por lo que hay temas en los que nunca se consigue avanzar.
Pero por el otro lado, esta creatividad colectiva aporta muchos
beneficios:
- Muchas ideas diferentes de distintas ideologías, lo que amplía prácticamente hasta el infinito los ámbitos en los que actuar.
- La búsqueda de consensos requiere convertir la heterogeneidad en homogeneidad, con lo que se está desarrollando de forma extraordinaria la tolerancia, la apertura de mente y el respeto hacia las distintas ideas que se proponen.
- La continuación en el tiempo de estas asambleas ha permitido establecer nuevos vínculos sociales entre personas de características muy diferentes (edad, nacionalidad, ideología...), con lo que las inhibiciones poco a poco van desapareciendo y la creativida colectiva cada vez más se puede desarrollar al máximo.
- La diversidad de personas ha permitido también una muy útil diversificación en las tareas: hay abogados, contables, informáticos, profesores, escritores, periodistas, actores, traductores... Es prácticamente imposible no encontrar a una persona especializada en cada nuevo problema o idea que surja.
Fotografía tomada por Foto Pamp (Flickr)
Pero la creatividad colectiva del 15-M no se limita sólo a las asambleas presenciales, sino que en Internet se han abierto una gran cantidad de páginas, foros y portales (como
http://propongo.tomalaplaza.net/) donde cualquier persona, acuda a las asambleas o no, apoye al movimiento o no, puede dar sus propuestas para cambiar la sociedad, lo que extiende la creatividad todavía más.
Aún es pronto para juzgar si este movimiento logrará los objetivos que se ha propuesto o no, pero lo que sí está claro es que todas las acciones y los logros que han acumulado hasta ahora han sido el resultado de la combinación de muchísimas personas distintas aportando ideas, y lo que es más importante, el movimiento no tiene ninguna intención de perder su estructura asamblearia, con lo que se reconoce el éxito del funcionamiento de la creatividad colectiva.