viernes, 30 de diciembre de 2011

jueves, 29 de diciembre de 2011

Los bloqueos creativos

Pocas cosas hay tan frustrantes como un bloqueo en la creatividad. Un bloqueo es una barrera en la creación, un límite que de pronto se apodera de nuestra imaginación y no nos deja buscar más allá de lo que ya conocemos. Y, como cualquier límite, conlleva una opresión de la que se puede escapar, aunque a veces parezca imposible, ya que el primer paso es identificar qué nos está bloqueando. Una tarea complicada teniendo en cuenta todas las posibles causas existentes: falta de confianza, presión externa, poca motivación, racionalismo extremo, una especialización demasiado profunda que nos impide salirnos de lo establecido, ausencia de un espíritu crítico, respeto exagerado hacia la autoridad...

Cada bloqueo tiene una naturaleza distinta, pero los más habituales son:

-Bloqueos emocionales: este tipo de bloqueos se sitúan dentro de nosotros mismos, agrupando nuestros temores, emociones, inseguridades... Todo ello formado a través de nuestras experiencias en la vida, que nos hacen temer unas determinadas cosas y crean nuestra psicología individual. Este tipo de bloqueos se originan por ejemplo por el miedo a equivocarnos o a hacer el ridículo, que nos lleva a no actuar para así no poder cometer errores.
Foto de K11B02, sacada de deviantART

También la presión externa provoca un bloqueo emocional, ya que la necesidad de ser creativo a la fuerza es una de las formas más eficaces de matar la creatividad. Se recurre a soluciones rápidas y fáciles para salir del paso y librarnos de la presión, sin que la creatividad haya podido desarrollarse.
De la misma forma, la pereza, la falta de inspiración o la desconfianza hacia uno mismo y sus capacidades creativas provocan un miedo a innovar que termina produciendo bloqueos.

-Bloqueos cognoscitivos: cada persona tiene una determinada percepción del mundo que le rodea, y esa visión se puede convertir en un problema si resulta ser limitada y reducida, si los estereotipos que tenemos asimilados nos impiden ver más allá.

Foto de Ronaaa, sacada de deviantART

Los bloqueos perceptivos también nos impiden localizar e identificar el origen de un problema o el problema en sí mismo, con lo que tampoco encontramos la forma de abordarlo. A veces nuestras percepciones no son acertadas y nos llevan a error.

-Bloqueos culturales: los originan las normas sociales y culturales que nos tienen acostumbrados y entrenados para pensar y ver las cosas de una determinada manera. Concretamente, de la manera que la sociedad considera que es la correcta, y salirse de ahí conlleva el riesgo a ser incomprendido y marginado.

Foto de Kvikken, sacada de deviantART

Los tabúes y los mitos son el origen de estos bloqueos. Conforman una cultura que no promueve los cambios creativos, por lo que es necesario ser valiente para superar esos bloqueos saltándonos lo establecido. 

jueves, 22 de diciembre de 2011

martes, 20 de diciembre de 2011

Cuando cae un lápiz en mi mano...

Me gusta dibujar. Desde siempre o, al menos, desde que tengo uso de razón. Uno de los regalos navideños estrella de mi infancia fue precisamente un pupitre donde poder dibujar, y lo utilicé hasta que el paso de los años y mi altura me impedían entrar y salir de él.

Después de tantos años bien podría yo haber aprendido a dibujar mejor, pero siendo absolutamente autodidacta, de momento me conformo con saber sacar, con mayor o menor acierto, las imágenes que se agolpan en mi cabeza. En realidad son tantas y mi mano es tan torpe que sólo los dibujos no me sirven, por algo no tengo reparos en probar un poco de todo y tan pronto escribo, como hago fotos, vídeos y... si la Divina Providencia o alguien igual de abstracto me lo permite, algún día películas.

Pero estábamos hablando de dibujos. Es difícil describir mi "método de trabajo" a la hora de dibujar porque la verdad es que no tengo ninguno fijo, va cambiando según me dé, pero actualmente el proceso suele ser el siguiente:

1) Boceto:
No soy de las que dibujan figuras cilíndricas o de alguna otra forma geométrica para orientarse, mi método suele ser dejar que el lápiz recorra a lo loco la superficie del papel, sin tener muy claro siquiera lo que quiero dibujar. El dibujo prácticamente se va formando solo, un trazo casual aquí me produce una nueva imagen mental y todo puede cambiar. Los detalles y la limpieza de trazos en la fase del boceto no tienen ninguna importancia... lo que muchas veces provoca que el boceto inicial tenga mucha más fuerza y movimiento que el dibujo terminado. De ahí que algunos de mis bocetos se queden eternamente en su forma de bocetos, como el que ilustra este párrafo.

2) Repaso:


Éste es el momento de limpiar los trazos, repasar todos los válidos y dibujar todos los detalles que van a aparecer en el dibujo final. Suelo repasarlo primero a lápiz y una vez que está todo como tiene que estar, lo repaso definitivamente a boli, y éste es un paso que odio bastante, porque todos los bolis tienen la facultad de destintarse en los momentos más inoportunos.

3) Color:
Definitivamente la parte que más odio del proceso es ésta: la de colorear. Desde luego que no tengo ni idea de pintar con nada que implique un pincel y, por concretar un poco más, sólo sé colorear con lápices de colores, algo que me resulta bastante aburrido y eterno. Pero tengo el problema de que me gusta demasiado cómo quedan los dibujos pintados, así que lo de dejarlos en blanco y negro no me parece una opción muy deseable...

Éste es el proceso que sigo últimamente a la hora de dibujar y pintar, algo que, como soy extremadamente vaga, suele llevarme como mínimo una semana por dibujo. Pero el momento de ver el dibujo terminado por fin es algo que realmente merece la pena. Y resulta además un desahogo para las personas que, como yo, se pasan la vida con imágenes cruzándole la mente.

(Y por si alguien está interesado, en deviantART están la mayoría de los dibujos que he hecho durante los últimos seis años aproximadamente --> http://ninfra.deviantart.com/gallery/)

jueves, 15 de diciembre de 2011

Seis sombreros para pensar

Éste es el título de un libro del doctor Edward de Bono que expone una metodología para discusiones y toma de decisiones en grupo. El Dr. de Bono identificó seis estados distintos según los cuales el cerebro puede trabajar en un determinado momento o materia, relacionando cada uno de ellos con un color. Y, para hacer más visual todavía su método, cada estado se corresponde con un sombrero de su color correspondiente: quien se pone un sombrero de uno de estos seis colores, simbólicamente está adoptando uno de los seis estados. Está utilizando uno de los seis sombreros para pensar de una forma determinada.

¿Qué estado representa cada sombrero?

Sombrero blanco:
Fotografía de jakegarn, sacada de deviantART

El color de la neutralidad, quien se pone este sombrero utiliza sólo la información de la que dispone, los hechos tal cual son presentados. ¿Cuántos de nosotros sabríamos actuar correctamente llevando este sombrero? ¿Alguna vez somos capaces de basar nuestras opiniones sólo en la información disponible? Muchos periodistas deberían empezar a llevar sombreros blancos, quizá eso les haga recordar en qué consiste su trabajo.

Sombrero rojo:
Fotografía de temporary-peace, sacada de deviantART

Los sentimientos, la pasión, la visceralidad. El color del corazón, del fuego, los instintos se desatan con el color rojo. No hay lugar en él para la fría racionalización, primero actuar... y después pensar. Facilitan las "lluvias de ideas".


Sombrero negro:

Fotografía de Fiktiv, sacada de deviantART

El negro representa los juicios negativos, disponemos de la información y la lógica... buscando los defectos, los problemas, los desacuerdos. Uno de nuestros sombreros favoritos, y también el que más tendemos a utilizar, sin pensar en que podemos estar matando la creatividad de los demás. El negro combina con todo... pero también hay que saber cuándo utilizarlo.

Sombrero amarillo:
Fotografía de AKharlamov, sacada de deviantART

Los que llevan este sombrero, igual que los del negro, utilizan la información disponible y la lógica... pero buscando los beneficios, la armonía. Son los juicios positivos. Estamos tan acostumbrados a hacer lo contrario que a veces resulta mucho más difícil encontrar el lado bueno de las cosas, pero ponerse el sombrero amarillo siempre puede ayudar a fomentar la creatividad. 

Sombrero verde:

Fotografía de Lilavatu, sacada de deviantART

El verde es el color del pensamiento creativo... El que debería ponerme yo cada vez que escribo en este blog. Los que llevan los sombreros verdes son personas inquietas, investigan, estiran el pensamiento todo lo posible para encontrar cosas nuevas, no tienen miedo a la provocación. Para alcanzar este estado hay que librarse de los complejos, ¿porque cuántos de nosotros nos atreveríamos a salir a la calle con un sobrero verde?

Sombrero azul:

Fotografía de Gisellenw, sacada de deniantART

El proceso de control, se piensa... sobre el pensar. Se sitúa el objeto de un pensamiento, se evalúa el camino a seguir con lo que se tiene, se asigna una labor a cada elemento del que se disponga... Necesitaremos ponernos el sombrero azul cuando busquemos armonía, equilibrio y organización.

El proceso de pensamiento y la resolución de problemas implica la utilización de todos los sombreros, cada uno en su momento apropiado dependiendo del programa en concreto.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Frase del día (X)

"Madness, as you know, is like gravity. All it takes is a little push."
(The Dark Knight, Christopher Nolan)

martes, 13 de diciembre de 2011

Diseñando un objeto imposible

Tocaba diseñar un objeto imposible, y como no tenía forma de fabricarlo, lo dibujé: las tijeras invertidas.


Son unas tijeras en las que los mangos han sido cambiados de su lugar para situarse en el extremo de las dos cuchillas cortantes. Lo que las convierte en un objeto imposible es que si los mangos se sitúan en la misma dirección en la que debemos cortar, no es posible llegar a cortar nada porque nuestra propia mano lo obstaculizaría, por lo que han perdido su utilidad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Objetos imposibles

Los objetos imposibles son imposibles sólo en el mundo físico, ya que en nuestra imaginación puede existir prácticamente cualquier cosa. La dificultad que nos encontramos a la hora de pensar objetos imposibles consiste en la propia esencia de esos objetos: contradicen algún tipo de principio, ya sea físico o funcional. Como esos principios los tenemos ya asimilados o los damos por sentado, hay que dar un salto imaginario importante para violarlos.

Hay dos clases de objetos imposibles. La primera clase consiste en objetos que son físicamente imposibles, su construcción en tres dimensiones no es concebible, y por eso se representan como dibujos. Por ejemplo, las obras de Oscar Reutersvärd:


O las de M.C. Escher:

La otra clase de objetos imposibles son los que están basados en objetos ya existentes, pero que se han convertido en imposibles e inútiles porque cambiando su forma o sus componentes, imposibilitan el cumplimiento de la tarea para la que fueron diseñados originalmente. Jacques Carelman creó muchos objetos imposibles de este tipo:

Todos ellos se sirvieron de la creatividad para crear un mundo distinto, imaginario, donde las leyes de la física no funcionan de la misma forma que en el nuestro.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Frase del día (IX)

"Si me sueltas entre tanto viento, ¿cómo voy a continuar?"
(Love of Lesbian, Domingo Astromántico)

lunes, 5 de diciembre de 2011

Frase del día (VIII)

"Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama."
(Miguel de Cervantes Saavedra)