martes, 10 de enero de 2012

Frase del día (XV)

"Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente."
(Clive Staples Lewis)

viernes, 6 de enero de 2012

Autofotorretrato

Aquí está otro de los trabajos finales de clase, el autofotorretrato: una fotografía (o varias) más grande que un folio que representara algo de mí. Como elegir algo que me representara sería dejar de lado muchas otras cosas, deseché pronto la idea de reflejar en el autofotorretrato mis gustos y aficiones y traté de representar algo a lo que doy mucha importancia: la sinceridad, lo auténtico.

Éste es mi trabajo:

Mi autofotorretrato consiste en un cubo formado por otros ocho cubos más pequeños móviles, que pueden girarse y combinarse para revelar nuevas fotos en su interior. En total el trabajo consta de nueve fotos, seis cuadradas y tres más alargadas para las imágenes del interior del cubo.
Las fotografías siguen un orden en el que la idea que intento transmitir con el trabajo se va representando: en cada foto desaparece una capa de maquillaje, una prenda de ropa, una máscara que oculte la realidad, y cuanto más se profundiza la búsqueda de la imagen final en el cubo, más despojada aparezco de todo, hasta llegar al resultado final:
Todo es mejor sin maquillaje, sin artificios, sin máscaras. Lo auténtico acaba apareciendo cuando escarbas muy profundo en algo, y ahí es donde reside su esencia. O la mía, en este caso.

En cuanto a los aspectos técnicos de la construcción del autofotorretrato, empecé fabricando los ocho cubos con cartulina negra, diseñando el modelo, recortándolo y montándolo en cada caso. El siguiente paso fue sacar las fotos, y por hacer más literal lo de "autofotorretrato", me las saqué yo misma con una cámara digital y las llevé a imprimir en papel fotográfico. Una vez que ya tenía los cubos y las fotos, sólo me faltaba construir el cubo desmontable, y para ello me fijé en un cubo igual pero mucho más pequeño que tengo de recuerdo del museo del Louvre de París que fue el que me dio la idea para el trabajo.

Éstas son todas las fotos que se pueden encontrar en el autofotorretrato:

miércoles, 4 de enero de 2012

Objeto creativo: la librería creadora.

Para la clase de Métodos de Creatividad teníamos que diseñar un nuevo objeto o servicio creativos, y sí, ya se sabe que bajo presión la creatividad muere... Es la ironía de tener trabajos con fecha para una asignatura sobre creatividad. Entre varias opciones que me rondaban la cabeza, terminé decidiéndome por ésta, y ante la imposibilidad de fabricarla, la dibujé:

La librería creadora:


La librería creadora puede ser útil especialmente para los amantes de la literatura que, cansados de leer una y otra vez sus libros favoritos, pueden utilizarla para crear nuevas historias a partir de ellos. También para aquellas personas que quieran desarrollar su imaginación.

Esta librería tiene el aspecto de una estantería con baldas especiales, agujereadas, casi como si se tratara de un enrejado, pero con las ranuras lo bastante estrechas como para que no se puedan colar los libros enteros. Debajo de cada balda agujereada hay colocada una caja que recoge todo lo que caiga a través de las ranuras.


Para utilizar esta librería es necesario también tener un tipo de libros especiales, creados especialmente para ser colocados en esta librería. Son iguales en todo a cualquier otro libro, con la única diferencia de que en estos libros, las páginas deben estar sueltas, para que puedan desprenderse.


El funcionamiento de la librería creadora es el siguiente: se colocan los libros con las hojas sueltas en la librería (preferiblemente, libros que el lector ya haya leído previamente), algunas de las páginas de los libros se terminan desprendiendo, se cuelan por las ranuras de la balda y caen amontonadas en la caja de debajo. Se mezclarán sin ningún tipo de orden las páginas de todos los libros que se hayan colocado en la balda. Cuando se recogen todas las páginas desprendidas y amontonadas en la caja en el orden en el que ha caído, se puede formar una nueva historia con ellas, aunque lo que cuenten se sitúe en épocas distintas, géneros distintos y estilos distintos: el lector sólo tiene que poner su imaginación para crear una nueva historia coherente… o no.

Con la librería creadora, la cantidad de historias que pueden crearse con un pequeño puñado de libros es infinita.

Frase del día (XIV)

"Quizá tenga más suerte y me regalen otra vida en la que pueda conocerte con más detenimiento."
(Second, Más suerte)

domingo, 1 de enero de 2012

El miedo a la libertad

Libertad es uno de los términos más utilizados y al mismo tiempo de los más abstractos de nuestro vocabulario. Igual que la creatividad, la libertad es subjetiva, pues cada persona tiene su propia idea de libertad, y en cada ámbito se puede tener una idea de libertad distinta.

En primer lugar, ¿existe la libertad? Pues una vez más, no hay una respuesta universal, depende de la percepción de cada uno. Yo creo que hay que diferenciar la libertad... legal, por llamarla de alguna forma, de la libertad en sí como concepto. Si la libertad es la posibilidad de hacer en cualquier momento lo que uno decida, creo que no cabe duda de que la libertad existe, pues todos podemos elegir en cualquier momento cómo queremos actuar entre todas las posibilidades que se nos presenten, siempre tenemos elección. El que nuestros actos luego conlleven unas determinadas consecuencias no es una barrera a la libertad, sino una consecuencia de la misma.


"La Libertad guiando al pueblo", de Delacroix

Ante un término tan complejo y con tantas posibles definiciones, no es raro que se hable del miedo a la libertad. El problema de sentirnos libres en todo momento es precisamente el tener que cargar con la consecuencia de nuestros actos, no poder culpar nunca a un ente superior ni nada parecido porque, al fin y al cabo, la decisión de actuar de una determinada manera ha sido completamente nuestra, sean nuestras razones las que sean. Por eso tendemos a sentirnos más cómodos cuando nos dan unas pautas de comportamiento, porque nos basta con seguirlas para convencernos a nosotros mismos de que es lo único que podíamos hacer, de que no somos dueños de nuestros actos ni responsables de ellos.

En el ámbito de la creatividad, la libertad también puede llegar a presentársenos como una amenaza. La libertad absoluta, la falta de directrices son el equivalente a la temida página en blanco, ésa que podemos llenar absolutamente con cualquier cosa que se nos ocurra. Y precisamente por esa ilimitada capacidad de acción, no encontramos con qué rellenarla.


Foto de siriahsiela, sacada de deviantART


El tipógrafo y diseñador alemán Erik Spiekermann escribió sobre el tema y desarrolló seis estrategias para superar el miedo a la libertad:

1) Evitar hacer cualquier otra cosa que no esté relacionada con la actividad que nos ocupa.

2) Pensar seriamente sobre el tema en cuestión, centrar nuestros pensamientos sólo en ello.

3) Investigar, buscar nueva información, mirar proyectos anteriores en busca de ideas, documentarnos en las posibilidades que tenemos.

4) Recolectar algo de entre todo lo que tenemos que nos pueda servir en la actividad en la que estamos inmersos.

5) Bocetar, dibujar las ideas para visualizarlas mejor.

6) Desconstruir, descomponer el problema en partes, analizar por separado cada una de ellas y volver a juntarlas.

viernes, 30 de diciembre de 2011

jueves, 29 de diciembre de 2011

Los bloqueos creativos

Pocas cosas hay tan frustrantes como un bloqueo en la creatividad. Un bloqueo es una barrera en la creación, un límite que de pronto se apodera de nuestra imaginación y no nos deja buscar más allá de lo que ya conocemos. Y, como cualquier límite, conlleva una opresión de la que se puede escapar, aunque a veces parezca imposible, ya que el primer paso es identificar qué nos está bloqueando. Una tarea complicada teniendo en cuenta todas las posibles causas existentes: falta de confianza, presión externa, poca motivación, racionalismo extremo, una especialización demasiado profunda que nos impide salirnos de lo establecido, ausencia de un espíritu crítico, respeto exagerado hacia la autoridad...

Cada bloqueo tiene una naturaleza distinta, pero los más habituales son:

-Bloqueos emocionales: este tipo de bloqueos se sitúan dentro de nosotros mismos, agrupando nuestros temores, emociones, inseguridades... Todo ello formado a través de nuestras experiencias en la vida, que nos hacen temer unas determinadas cosas y crean nuestra psicología individual. Este tipo de bloqueos se originan por ejemplo por el miedo a equivocarnos o a hacer el ridículo, que nos lleva a no actuar para así no poder cometer errores.
Foto de K11B02, sacada de deviantART

También la presión externa provoca un bloqueo emocional, ya que la necesidad de ser creativo a la fuerza es una de las formas más eficaces de matar la creatividad. Se recurre a soluciones rápidas y fáciles para salir del paso y librarnos de la presión, sin que la creatividad haya podido desarrollarse.
De la misma forma, la pereza, la falta de inspiración o la desconfianza hacia uno mismo y sus capacidades creativas provocan un miedo a innovar que termina produciendo bloqueos.

-Bloqueos cognoscitivos: cada persona tiene una determinada percepción del mundo que le rodea, y esa visión se puede convertir en un problema si resulta ser limitada y reducida, si los estereotipos que tenemos asimilados nos impiden ver más allá.

Foto de Ronaaa, sacada de deviantART

Los bloqueos perceptivos también nos impiden localizar e identificar el origen de un problema o el problema en sí mismo, con lo que tampoco encontramos la forma de abordarlo. A veces nuestras percepciones no son acertadas y nos llevan a error.

-Bloqueos culturales: los originan las normas sociales y culturales que nos tienen acostumbrados y entrenados para pensar y ver las cosas de una determinada manera. Concretamente, de la manera que la sociedad considera que es la correcta, y salirse de ahí conlleva el riesgo a ser incomprendido y marginado.

Foto de Kvikken, sacada de deviantART

Los tabúes y los mitos son el origen de estos bloqueos. Conforman una cultura que no promueve los cambios creativos, por lo que es necesario ser valiente para superar esos bloqueos saltándonos lo establecido.