Partiendo de mi opinión personal ya expresada de que la creatividad es algo subjetivo, resulta evidente pensar que una combinación de distintas creatividades siempre dará un resultado nuevo y, seguramente, más rico que cuando trabajamos con una sola creatividad. Esto es, cuando muchas personas (creatividades) se implican en un mismo proyecto. Esta combinación es absolutamente necesaria en algunos trabajos como son la publicidad o el cine, en los que trabajan un gran número de personas, cada una con una función concreta, y en la que el resultado la mayoría de las veces no pertenece a una individualidad, sino al conjunto de ideas aportadas por cada una de las creatividades.
Y si la creatividad se alimenta y desarrolla mejor cuando muchas personas trabajan en ella, ¿dónde podría esto funcionar mejor que en Internet?
Internet ha acercado a las personas. Es una frase que seguramente hayamos oído miles de veces, pero también es una realidad en muchos sentidos. Nos ha acercado eliminando la barrera de la distancia, pero también la del desconocimiento: a través de Internet, hemos podido descubrir lo mucho que nos parecemos los seres humanos entre nosotros. Por eso miles de personas que no se conocen de nada ni han intercambiado nunca una palabra (ni en persona ni virtualmente) pueden entrar en una misma página web y participar juntas, combinar sus creatividades, en un mismo proyecto lanzado a través de Internet. Y cuando esto ocurre, el resultado puede ser espectacular.
Ahí van dos ejemplos:
La campaña Love Distance (2009) se lanzó y siguió a través de Internet: se buscó a una pareja de personas que vivieran en dos lugares distintos de un país para que corrieran durante días hasta poder reunirse por fin en un punto de encuentro. Un hombre de Fukuoka y una mujer de Tokyo aceptaron el reto. Un gran número de personas pudieron seguir a través de la página web todo el recorrido y las anécdotas que esta pareja vivió durante su viaje, animando y ansiando el esperado momento del reencuentro... Y sólo cuando éste se produjo, se hizo público quién estaba detrás del proyecto: una marca de preservativos que quería publicitar el condón más fino del mundo.
La campaña sin duda era original y arriesgada, pero si funcionó fue precisamente por la participación de las personas que la hicieron posible a través de Internet, siguiéndola con verdadero entusiasmo.
Life In A Day es un proyecto de Ridley Scott, dirigido por Kevin Macdonald, que se lanzó también a través de Internet. El objetivo era construir una película sobre un día en el mundo, y el día elegido para el experimento fue el 24 de Julio de 2010. La propuesta consistía en que cada persona interesada de cualquier país del mundo grabara un pequeño vídeo sobre ese día en su vida, respondiendo a unas preguntas concretas para orientar la dirección que debía seguir la película, pero dejando lo demás a la creatividad de cada persona. La participación fue masiva: recibieron más de 4.500 horas de vídeo de 192 países distintos, y el resultado fue una película de una hora y treinta y cuatro minutos construida a partir de los vídeos recibidos.
Otro proyecto que, sin duda, sin la existencia de Internet no habría sido posible, y que además resulta ser un documento precioso y muy variopinto que nos hace sentir tan cerca unos de otros como lo puede hacer la propia red virtual.
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